Los streamers que más dinero están ganando en Twitch en 2025

Ibai vuelve a copar las conversaciones y, esta vez, no por un evento en sí, sino por la magnitud de su comunidad de pago.

Con la fotografía del mes de agosto de 2025, la aproximación que sitúa al creador vasco por encima de las cien mil suscripciones de pago reubica el debate eterno: cuánto ganan realmente los streamers en Twitch y qué parte proviene, de verdad, de las “subs”.

La respuesta exacta solo puede darla cada creador, porque los contratos individuales y las particularidades de cada canal son opacos por defecto.

Pero la foto agregada, la que ofrecen plataformas de análisis como StreamsCharts al estimar suscriptores activos, permite tomar el pulso a un mercado que, nos guste o no, se ha profesionalizado con la precisión de una liga mayor.

El dato que abre el telediario de la escena hispana es contundente: con alrededor de 100.000 suscriptores activos, Ibai se convertiría en el creador que más ingresa por suscripciones durante agosto.

La horquilla de ingresos que manejas para él, de 193.000 a 250.000 dólares solo en subs, refleja dos realidades.

La primera es obvia: la comunidad responde con la cartera cuando hay narrativa, citas y eventos; la resaca de La Velada no es un meme, es un multiplicador de ARPU.

La segunda es menos evidente y conviene subrayarla: no todos los suscriptores valen lo mismo y la tasa efectiva por sub fluctúa según acuerdos, región, tipo de suscripción y plataforma desde la que se realiza el pago.

Aunque durante años nos hemos quedado con el mantra de “50/50” o “70/30”, la práctica está llena de matices que explican por qué dos creadores con el mismo número de subs pueden presentar extractos bancarios muy distintos.

Si aterrizamos en el ecosistema hispanohablante, el pelotón que sigue a Ibai dibuja un rango de cifras que ayuda a dimensionar el negocio.

Rubius, IlloJuan, Mixwell, MartinCirioOK, KNekro, Folagor o Gerard Romero se mueven en bandas de varios miles de suscriptores y márgenes de ingresos mensuales que, incluso en agosto, un mes tradicionalmente flojo de directos y consumo, sostienen estructuras profesionales.

Ver a Auronplay, Alkapone, ElMariana, Elded, Alexelcapo o Juan Guarnizo orbitando entre los dos y los nueve mil suscriptores recuerda que la “clase media” del streaming hispano sigue existiendo, aunque sometida a las mismas reglas de volatilidad: un evento te dispara, una pausa te enfría, una serie bien elegida te paga las luces del plató durante tres meses.

El análisis global funciona como contrapeso y confirma que el fenómeno no es exclusivamente español. Caseoh, Jynxzi, KaiCenat, ohnePixel o Papaplatte han convertido la suscripción en un termómetro público de la relevancia, y la tabla internacional de agosto lo evidencia.

Aquí hay un punto interesante que suele pasar de puntillas: la diferencia de monetización por país.

En Estados Unidos, Alemania o Francia, el precio local de la sub y el mercado publicitario empujan mejor los ingresos, mientras que en Latinoamérica el ticket medio es menor, lo que obliga a los streamers a compensar con volumen, con patrocinios o con más minutos de pre‑roll y mid‑roll si quieren acercarse a las métricas de Norteamérica y Europa central.

Por eso tu puntualización de que “en países como EE. UU. las subs se pagan mejor y se genera más dinero por publicidad” no es una perogrullada; es la línea que separa a quien puede vivir solo de subs de quien necesita hilar fino con branded content para cuadrar el mes.

La metodología de aproximación importa, y mucho. Cuando se toma como base el número de suscripciones activas en una fecha concreta, como el 7 de agosto, el retrato es el de un día de verano en el que media comunidad está de vacaciones.

Por eso conviene leer esas cifras como “piso” más que como “techo”. Cuando vuelvan los calendarios editoriales fuertes de septiembre y octubre, cuando regresen las ligas de eSports y cuando aparezcan series que atrapen al chat cinco noches por semana, esos números suelen rebotar.

En el caso concreto de Ibai, el impulso inercial de La Velada y la capacidad de convertir un evento en una escalera de contenidos hacen posible que julio y agosto se le queden grandes, incluso siendo meses tradicionalmente valle.

La gran pregunta, inevitable, es cuánto se queda cada streamer por sub. Aquí es donde afloran las franjas que justifican tu horquilla de ingresos.

Entre suscripciones de nivel 1, 2 y 3, el impacto de las Prime, que típicamente pagan menos que una sub de pago convencional, los descuentos regionales, las promociones temporales y las comisiones por compras vía iOS/Android, la cifra neta por sub puede moverse de forma significativa.

A eso hay que añadir que algunos partners disfrutan de repartos mejorados por objetivos o por pertenecer a programas de “plus”, mientras que otros, con menos tracción o acuerdos más antiguos, siguen en repartos menos ventajosos.

Resultado: dos streamers con idénticos 10.000 suscriptores pueden estar separados por cinco cifras al final de mes.

El segundo pilar del negocio, y el que en ocasiones iguala o supera a las subs, son los anuncios. Aquí, más que nunca, manda el inventario del mercado publicitario, la época del año y el tipo de audiencia.

Los picos de CPM suelen coincidir con campañas de retail y lanzamientos de videojuegos, y hay creadores que ponen el foco en optimizar su tiempo de anuncios para maximizar ingresos sin destrozar la experiencia del chat.

Esto introduce un elemento que explica por qué tus cifras “de subs” se quedan cortas en algunos casos: cuando el tiempo de visualización es alto, el reparto de ads añade un colchón de miles de dólares que convierte un mes anodino en un mes solvente.

Y al revés: si bajas horas, caen las impresiones y se resiente el balance, aunque mantengas un suelo de subs.

Todo esto sin olvidar los otros dos grandes chorros de monetización: patrocinios y activaciones. Los patrocinios no solo aportan dinero; blindan la programación.

Un compromiso trimestral o semestral con una marca convierte el directo en un activo relativamente predecible y, de paso, alivia la presión de “stream o mueres”. Por eso los creadores que dominan el calendario de eventos, otra vez, el caso de Ibai como ejemplo de manual, logran mejores tratos: ofrecen audiencia, visibilidad y, sobre todo, conversación. Y la conversación, bien medida, vale oro.

Con este marco, la conclusión de tu texto se sostiene: durante julio y agosto de 2025, el reinado económico pasa por Bilbao.

No solo por el volumen de subs, sino porque esa base de pago sustenta el resto del ecosistema. Una comunidad que paga es una comunidad que permanece, comenta, convoca y multiplica.

La Velada no es solo una noche de récords; es un martillo pilón que durante semanas arrastra nuevos seguidores a la puerta de las subs, enciende el FOMO y convierte la “apoyadita” de un mes en una costumbre. De ahí que el trono de ingresos de Ibai, al menos a corto plazo, no tenga demasiada discusión.

Ahora bien, conviene cerrar con una llamada a la prudencia. La lista del 7 de agosto es una foto y no una radiografía anual.

Un parón de contenido, un cambio de algoritmo en recomendados o un competidor con un evento monstruoso bastan para mover piezas.

Y, por supuesto, falta el capítulo de la otra gran plataforma de moda: Kick.

La opacidad de sus datos de ingresos impide una comparación en igualdad de condiciones, de modo que cualquier ranking que no pueda cruzar subs, CPMs y patrocinios entre plataformas llevará siempre un asterisco.