Ibai Llanos no necesita hablar. Cuando un titán del entretenimiento digital calla, el eco de sus logros lo defiende solo.

Pero en esta ocasión, ni siquiera ha hecho falta esperar al silencio. Sus compañeros, colegas y competidores del mundo del streaming han alzado la voz antes que él.
Porque cuando Juan Guarnizo lanzó la piedra, disfrazada de reflexión, lo que encontró fue una ola de apoyo que volvió a situar a Ibai en el lugar que lleva tiempo ocupando: el centro de la admiración, el respeto y la influencia en la escena hispana.
Todo comenzó con una frase que no pasó desapercibida: “La Velada no está hecha para el público latino”.
Así, sin matices, sin advertencia, Guarnizo dejó entrever que el evento de Ibai Llanos, el más grande de Twitch en habla hispana, no representa ni conecta con gran parte del público latinoamericano.
La declaración, aunque formulada como opinión personal, desató un fuego cruzado. Lo que parecía una apreciación cultural acabó siendo interpretado por muchos como una puñalada a un evento que, precisamente, ha intentado desde sus inicios unir orillas.
Lo que vino después fue una auténtica defensa de trinchera. Uno tras otro, grandes nombres del streaming salieron a proteger no solo a Ibai, sino todo lo que representa: innovación, inclusión, esfuerzo y éxito.
Guanyar fue uno de los primeros en reaccionar. Sin rodeos, disparó: “La campañita esta de desprestigio a La Velada que se está montando huele a culo un poco”.
El Xokas que está pasando unos días en Bali con su novia Zeeling también crítico duramente las declaraciones de Juan Guarnizo.
Otro peso pesado que se sumó fue Coscu. Su defensa fue tan pasional como concreta: “Solamente el hecho de que el mejor streamer del mundo organiza y castea La Velada, ya solo por eso es la mejor”.
Pero no se quedó en lo simbólico. Reivindicó el músculo real del evento: los nombres que atrae, los artistas que convoca, la capacidad de mover masas y poner a toda España frente a una pantalla.
Para Coscu, La Velada no es solo un show, es un acontecimiento cultural sin precedentes. Y lo es, en gran parte, porque lo lidera Ibai.
Mixwell, por su parte, decidió hacer una crítica elegante y punzante al mismo tiempo. Su frase, ya viral, define el espíritu de esta defensa: “Se puede estar contento con lo conseguido sin ser despreciable”.
En su mensaje hay más que un dardo a Guarnizo: hay una lección sobre cómo se puede construir sin destruir, cómo se puede crecer sin necesidad de compararse, y cómo se puede alabar lo propio sin faltar al respeto de lo ajeno.
La reacción en redes fue inmediata. Miles de mensajes inundaron las plataformas apoyando a Ibai.
El sentimiento general era claro: el creador vasco ha hecho demasiado por la comunidad como para permitir que se cuestione su legado desde una postura de supuesto desdén.
Muchos usuarios recordaron cómo Ibai ha abierto puertas, ha profesionalizado eventos y ha logrado que los medios tradicionales hablen del mundo streamer sin condescendencia.
Su trabajo, que ha sido constante y público, ha servido de trampolín para muchos otros. Y eso no se borra con una frase desafortunada.
Sin embargo, en esta tormenta, el protagonista ha decidido mantenerse al margen. Ibai no ha respondido. Su silencio contrasta con el estruendo que provocaron las palabras de Guarnizo.
Y es que el streamer español parece estar enfocado en su Mundial de Desayunos y en la preparación de la Velada del Año VI.
Su agenda sigue su curso, y quizás, como en otras ocasiones, su mejor respuesta será seguir haciendo historia.
Lo que queda claro es que, más allá del cruce de declaraciones, hay una sensación de comunidad.
Los streamers que han salido en su defensa lo han hecho no solo por lealtad personal, sino porque ven en Ibai a alguien que ha sido pionero, que ha arriesgado, y que ha transformado el entretenimiento digital en español.
En un ecosistema muchas veces plagado de egos, esa unanimidad es rara y valiosa.
Juan Guarnizo, por su parte, ha intentado matizar su postura en posteriores intervenciones. Ha explicado que no se trataba de un ataque personal, sino de una diferencia cultural evidente.
En sus palabras, La Velada tiene una estética, una narrativa y un tono que resuena más en el público europeo.
Según él, no es que esté mal, es que simplemente no está diseñada para el otro lado del Atlántico. Pero el matiz llegó tarde. El impacto ya estaba hecho. Y las heridas, abiertas.
En el fondo, este episodio revela algo más profundo que una simple discusión entre streamers.
Habla de cómo el éxito genera incomodidad, de cómo la identidad cultural se mezcla con la audiencia global, y de cómo los gigantes digitales son observados bajo una lupa constante.
Ibai Llanos, en su papel de referente, ha aprendido a navegar esas aguas. No necesita responder a cada crítica, porque su trayectoria habla por él.
Y porque, como ha quedado demostrado, hay una comunidad dispuesta a levantar la voz por él cuando hace falta.
La Velada seguirá adelante. Supernova Strikers también. Pero la conversación ya ha cambiado. Ya no se trata solo de boxeo ni de cifras.
Se trata de respeto, de memoria, y de reconocer quién ha hecho qué por este universo que tanto mueve y tanto emociona. Y en esa historia, guste o no, Ibai Llanos es protagonista absoluto.
Tal vez haya otros formatos, otros estilos y otras formas de conectar. Pero hay algo que no se discute: lo que Ibai ha creado es monumental.
Y frente a los ataques, voluntarios o no, esa obra merece ser defendida. Así lo entienden sus colegas.
Así lo entienden millones de seguidores. Y así lo entiende una industria que, aunque a veces lo olvide, sigue girando en torno a los que se atreven a hacer lo que nadie hizo antes.
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