A menos de dos semanas para el esperado evento de La Velada del Año V, la tensión ha traspasado los límites del ring.

Westcol, uno de los streamers más mediáticos de Latinoamérica, ha explotado públicamente contra Ibai Llanos y su equipo organizador por haber vetado todas las ideas que tenía para su espectacular entrada al combate.
Su enfado ha quedado reflejado en varios directos donde no ha tenido reparos en desvelar cada detalle de sus propuestas y denunciar lo que, a su juicio, es una falta de respeto hacia él y hacia el espectáculo que pretendía ofrecer.
Westcol asegura que presentó a la organización planes que iban desde aterrizar en helicóptero sobre el estadio hasta llegar al ring en jetpack, escoltado por dos Lamborghini y rodeado de artistas.
Entre sus ideas más provocadoras también estaba la de entrar fumando marihuana, bebiendo tequila y hasta planteó una escena con tintes casi rituales donde aparecía como un vikingo degollando una cabra en directo.
Todo ello fue rechazado de plano por Ibai y su equipo, lo que provocó la indignación del colombiano, que en sus propias palabras afirmó sentirse “muy triste” y desmotivado: “¿Cómo puedo hacer una entrada épica si no me dejan que yo haga mi entrada épica?.
No me dejaron llegar el helicóptero, me dañaron la entrada. Después de eso ya ni quiero entrar, me bajo de la pelea. Me faltaron el respeto”.
La controversia ha calado profundamente entre los seguidores. Una parte del público respalda a Westcol y entiende que sus ideas formaban parte de un show que, precisamente, busca romper esquemas y superar los límites del entretenimiento convencional.
En esa visión, Westcol representa la autenticidad y el carácter disruptivo que ha caracterizado a los creadores de contenido en los últimos años. Para ellos, limitar sus ideas es castrar el espíritu libre del evento.
Pero la otra cara de la moneda también está muy presente y ha ganado fuerza. Muchos espectadores y analistas consideran que algunas de las propuestas de Westcol no solo eran exageradas, sino peligrosas e inapropiadas, sobre todo en un evento masivo que se retransmite en directo ante un público muy joven.
Aterrizar en helicóptero o usar un jetpack plantea problemas evidentes de seguridad en un recinto con decenas de miles de personas.
A eso se suma la preocupación ética por la imagen que podría proyectar que uno de los protagonistas aparezca fumando marihuana y bebiendo tequila antes de un combate de boxeo, o que utilice la escena simbólica del sacrificio animal en un contexto de entretenimiento.
Como organizador, Ibai siempre ha defendido que La Velada del Año busca combinar espectáculo con deporte, pero también ha dejado claro que existen límites que no se pueden sobrepasar, sobre todo en lo que se refiere a seguridad y responsabilidad social.
Todo esto ha situado a Ibai Llanos en el centro de una polémica complicada. Para él y su equipo, algunas de las ideas de Westcol eran simplemente inviables.
El enfado de Westcol llega en un momento en que además se habían disparado los rumores en torno a su estado físico y mental de cara a la pelea.
Hace apenas unos días, el streamer fue ingresado en un hospital en España tras sufrir un fuerte dolor de cabeza después de asistir a una fiesta organizada por Lamine Yamal.
El propio Westcol bromeó con el incidente y dijo que tenía miedo de que suero intravenoso recibido pudiera afectar un eventual control antidopaje, lo que sumó más leña al fuego de las sospechas sobre su preparación.
Por si fuera poco, su rival, TheGrefg, ha puesto condiciones claras para el combate. TheGrefg ha exigido que haya controles antidoping inmediatos tras la pelea, algo que Westcol ha aceptado, aunque aprovechó para dejar claro que él solo pelea si es el combate principal y si recibe la mejor paga del evento.
Esto ha añadido un componente contractual que eleva aún más la tensión entre los protagonistas y que siembra dudas sobre si realmente todo está cerrado y garantizado para el 26 de julio en el Estadio La Cartuja de Sevilla.
En el fondo, lo que ocurre con Westcol e Ibai es un pulso entre dos formas de entender el espectáculo.
Por un lado, el colombiano defiende la máxima libertad para crear un show personal y rompedor, donde su personalidad desbordante marque la diferencia y lo distinga en un cartel lleno de nombres importantes.
Por otro, Ibai y su organización recuerdan que, detrás de la audiencia masiva y los números virales, existen responsabilidades y límites que no pueden ignorarse.
La expectación es máxima. El propio enfrentamiento entre Westcol y TheGrefg había sido presentado como el plato fuerte de La Velada V, pero ahora, con esta polémica sobre la mesa, el morbo se multiplica.
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