Ibai Llanos destapa que ha ganado mas de 1 millón de euros en un solo mes ante un detector de mentiras

El video de Ibai respondiendo preguntas ante el detector de mentiras ha dejado muchos titulares.

Ibai Llanos, uno de los creadores de contenido más influyentes del mundo hispanohablante, decidió poner a prueba su sinceridad de la forma más directa posible.

Ibai se ha sometido a un detector de mentiras y respondiendo sin tapujos a una batería de preguntas elaboradas por algunos de sus colegas más cercanos y, a la vez, más propensos a incomodarlo.

La propuesta, que en principio parecía un simple ejercicio de entretenimiento, acabó convirtiéndose en una radiografía íntima de su personalidad, sus logros, sus miedos y las tensiones que se esconden detrás de una figura mediática que vive bajo el foco constante.

La sesión comenzó con una advertencia de Ibai: había reunido a varios de los streamers y youtubers más grandes para hacerle preguntas sin filtro.

Esto no era un guion pactado ni un vídeo preparado para quedar bien. Lo que se buscaba eran respuestas reales, validadas o desmentidas por el polígrafo.

Y en cuestión de segundos quedó claro que habría titulares para rato.

El primer gran momento llegó cuando IlloJuan le lanzó una pregunta directa: “¿Has ganado más de seis cifras en un mes?”. Ibai contestó que sí, y el detector corroboró su afirmación.

Aunque en apariencia la pregunta aludía a más de 100.000 euros, muchos interpretaron que la cifra real a la que se refería podría superar el millón.

Esto alimentó las especulaciones sobre los ingresos astronómicos que pueden llegar a generar eventos como La Velada del Año, patrocinadores y acuerdos de marca.

No todas las cuestiones giraron en torno al dinero. Una parte importante de la entrevista se centró en su notable transformación física de los últimos años.

Le preguntaron si había recurrido a fármacos como Ozempic o a algún “atajo” médico para bajar de peso.

Ibai negó tajantemente y explicó que todo se debió a disciplina, constancia y a un carácter que él mismo describe como obsesivo cuando se fija una meta.

La respuesta fue validada por el detector, reforzando la imagen de un cambio basado en esfuerzo personal.

Sin embargo, las preguntas más incómodas no siempre fueron las relacionadas con su salud o su cuenta bancaria.

Hubo momentos de confesión emocional: Ibai reconoció que teme perder relevancia en internet, algo que considera inevitable con el paso de los años pero que, en su caso, podría significar el fin de su carrera como creador de contenido.

También admitió que la fama le ha pasado factura en su vida personal, dificultándole hacer nuevas amistades y provocando distanciamientos con personas cercanas, incluso familiares, debido a la intensidad de su trabajo y a la exposición constante.

En el terreno profesional, confesó que en más de una ocasión se planteó abandonar proyectos tan importantes como la Kings League o su club de esports KOI.

Aunque matizó que nunca estuvo realmente a punto de hacerlo, la mera idea muestra que incluso los grandes proyectos pueden desgastar.

Además, reconoció que en ocasiones ha creado contenido que no le entusiasmaba, pero lo hizo porque sabía que funcionaría, un gesto que mezcla pragmatismo y estrategia en un entorno tan competitivo como el streaming.

Hubo también espacio para opinar sobre figuras públicas. Ante la pregunta de si creía que Gerard Piqué se había equivocado en varias ocasiones, Ibai respondió que sí, aunque insistió en que lo considera una buena persona.

En el plano más lúdico, habló de la posibilidad de invitar a Bad Bunny a la Velada del Año VI, idea que calificó de “interesante” y que el polígrafo validó como sincera. Incluso se atrevió a decir que podría subirse él mismo al ring, algo que dejó a sus seguidores expectantes.

La conversación terminó con una revelación que dejó boquiabierto a más de uno: en la quinta edición de La Velada del Año, Ibai generó más de un millón de euros netos, después de impuestos. Un dato que confirma el poder económico de sus eventos y que contrasta con los años anteriores, donde llegó a perder dinero.

Este experimento con el detector de mentiras no fue solo una jugada de marketing para generar visitas; fue un ejercicio de exposición controlada donde Ibai demostró que sabe manejar la narrativa de su vida pública.

Mostró fortaleza, pero también vulnerabilidad; habló de éxito y también de sus miedos.

Al final, lo que quedó claro es que, más allá de la pantalla, sigue siendo una persona consciente de que el espectáculo no termina cuando se apaga la cámara.

En su caso, el show continúa incluso en una pequeña sala, con cables, sensores y preguntas que nadie más se atrevería a responder con tanta franqueza.