¿Quién es Gaspi?: El polémico creador Argentino que entretiene molestando a la gente

Gaspar Prim Díaz, más conocido como Gaspi, no es un youtuber cualquiera. Es uno de esos fenómenos virales que dividen opiniones, que se ama o se odia, pero que no pasa desapercibido.

Gaspi es un joven argentino creador de contenido nacido el 28 de Diciembre de 2022.

Con su característico “Buenass” al micrófono y una actitud sin filtros, ha logrado construir una comunidad de más de 2.6 millones de suscriptores en YouTube a base de provocación, humor ácido y un estilo callejero que incomoda tanto como entretiene.

quien es Gaspi

Gaspi no es precisamente un influencer tradicional.

No cuida las formas, no busca ser políticamente correcto y, a diferencia de otros creadores de contenido que se adaptan para no perder patrocinios, él parece disfrutar caminando en la cuerda floja.

Su éxito ha llegado precisamente por su autenticidad, por esa manera descarada de encarar a desconocidos en la calle con preguntas absurdas, situaciones incómodas o simplemente grabando lo que a cualquiera se le ocurriría evitar.

A Gaspi eso le da igual. Habla de lo que “se le canta el orto”, como él mismo dice en su canal. Y si un día su “orto” le canta Romeo Santos, pues de eso va el vídeo.

Pero no todo son risas. Sus vídeos, algunos eliminados por la propia plataforma de YouTube por su contenido problemático, lo han puesto en el ojo del huracán en más de una ocasión.

Ha sido acusado de acosar, de cruzar los límites del respeto, y de fomentar actitudes que, para muchos, rayan en lo inapropiado.

Sin embargo, también tiene legiones de fans que lo defienden con uñas y dientes, alegando que su humor refleja una forma de ver el mundo sin hipocresías, con una crudeza que conecta con una juventud harta del contenido edulcorado.

En su cuenta de X (antes Twitter), que mantiene inactiva desde hace tiempo, se autodefine como “un personaje muy idiota y sociable que graba cosas bizarras en la calle”. E

sa mezcla entre autocrítica, provocación y carisma lo ha hecho viral. No es un personaje calculado como tantos otros; Gaspi parece ser Gaspi las 24 horas del día, lo que para muchos puede ser inquietante.

Su voz rasposa, su risa a medio camino entre lo maniaco y lo infantil, y su manera de hablar sin filtro han construido una marca personal tan potente como polarizante.

En 2025, su popularidad ha traspasado los límites de lo digital. Fue anunciado como uno de los participantes en la Velada del Año V, el evento de boxeo organizado por Ibai Llanos, donde se enfrentará a Perxitaa, otro creador de contenido pero de un estilo totalmente opuesto.

Mientras Perxitaa ha sabido construir una imagen más “apta para todo público”, Gaspi representa la versión más cruda y salvaje del entretenimiento online.

La pelea entre ambos promete no solo por lo deportivo, sino por el inevitable choque de dos mundos: el del contenido limpio y el del caos sin filtro.

Gaspi mide 1,83 metros y pesa 112 kilos. No es un atleta profesional, pero su complexión física impone respeto. Aun así, queda la duda de cómo se adaptará a los golpes de verdad.

Porque una cosa es moverse con soltura frente a una cámara o enfrentar con palabras a desconocidos en la calle, y otra muy distinta es subirse a un ring, con miles de ojos mirando, y tener que soportar el rigor del boxeo. Esa es la incógnita que muchos esperan resolver en la Velada del Año V.

Su irrupción en este tipo de eventos es también una muestra de cómo ha cambiado el mapa del entretenimiento.

Hoy, un youtuber puede convertirse en una estrella mediática sin pasar por los filtros tradicionales de la televisión o los medios.

Y puede incluso ocupar un lugar en un evento deportivo internacional. Gaspi lo ha logrado con un estilo que pocos se atreven a imitar.

No hay guiones ni maquillaje. Solo una cámara, una calle, y un personaje que dice lo que piensa sin medir consecuencias.

Lo que resulta inquietante para algunos es que ese estilo, que a menudo bordea lo incorrecto, se haya convertido en un modelo de éxito. ¿Estamos premiando el descontrol, la provocación, la falta de empatía?.

¿O simplemente estamos frente a un reflejo brutalmente honesto de una parte de la sociedad que ya no se identifica con lo políticamente correcto?.

Gaspi, en ese sentido, es más que un youtuber: es un síntoma, una señal de hacia dónde va parte del consumo cultural de las nuevas generaciones.

La censura que ha sufrido en plataformas como YouTube no ha hecho más que reforzar su figura de “outsider”, alguien al que los poderosos quieren callar, pero que el pueblo defiende.

Cada vídeo eliminado se convierte en una medalla. Cada crítica es un combustible para su narrativa de “yo contra el mundo”. Y mientras tanto, sus cifras siguen creciendo.

En TikTok también es una figura viral, donde sus clips se multiplican como pólvora entre cuentas oficiales y usuarios anónimos.

Pero no todo en su historia es ruido. Gaspi también representa una valentía poco común: la de exponerse tal como es, sin caretas. Eso, en una era donde la imagen lo es todo, resulta casi revolucionario.

Y quizás esa es la clave de su magnetismo: en un mundo donde todos intentan aparentar, él se muestra como un idiota que, por alguna razón, no podemos dejar de mirar.

El próximo capítulo en su historia será su combate contra Perxitaa, una pelea que, más allá del boxeo, será un duelo cultural. Un choque entre dos formas opuestas de entender el entretenimiento.

Y si algo está claro, es que Gaspi no va a cambiar. Ni los golpes ni las críticas parecen suficientes para hacerlo.

Quizás porque, en el fondo, él sabe que su éxito no depende de agradar a todos, sino de seguir siendo el tipo que grita “Buenass” en medio del caos. Y eso, por ahora, le está funcionando mejor que a nadie.

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