¿Quién es Elias Dosunmu?: La historia del chef que arrasa con sus recetas en redes sociales

Mientras muchos aspirantes a cocineros sueñan con lograr una estrella Michelin o pasar por las cocinas de los mejores restaurantes del mundo, Elias Dosunmu comenzó por una ruta completamente distinta. Y le ha funcionado.

A sus 26 años, este joven ucraniano afincado en Madrid no solo ha conseguido consolidarse como uno de los creadores de contenido culinario más seguidos de habla hispana, sino que ha reconfigurado el concepto mismo de lo que hoy puede ser un chef de éxito.

Sin trabajar en grandes restaurantes, sin galardones oficiales y con una trayectoria autodidacta, Dosunmu ha conseguido lo que chefs consagrados como Dabiz Muñoz o Jordi Cruz aún no han logrado: superar los 14 millones de seguidores en redes sociales.

Quien es Elias Dosunmu

Lo primero que deja claro en cualquier entrevista es que no es «influencer».

Prefiere el término “creador de contenido”.

Y aunque pueda parecer una distinción sin importancia, es clave para entender su enfoque.

Dosunmu no busca brillar con platos imposibles ni epatar con técnicas inalcanzables.

Él cocina para la gente.

Sus vídeos enseñan a preparar desde unas alitas de pollo fritas hasta un sándwich club, siempre con ingredientes accesibles y explicaciones que cualquiera puede seguir. Su lema es sencillo y potente: “Lo casero gana siempre”.

Nació en Jarkiv, y no Járkov, como recalca con convicción, dejando claro que no olvida sus raíces ucranianas.

Llegó a España con 14 años, junto a su familia, y fue precisamente durante un verano en China, país que visitaban con frecuencia por cuestiones laborales, donde comenzó a enamorarse de la cocina.

Allí, ante la imposibilidad de comunicarse con los clientes, se refugió en la cocina de un pequeño local, donde aprendió desde lo más básico: lavar verduras, cortar, observar.

Una experiencia que hoy define su estilo y que explica, por ejemplo, su inclinación por el uso de salsa de soja como sustituto de la sal.

A diferencia de otros chefs mediáticos que han pasado por las grandes cocinas del mundo, el currículum de Dosunmu no incluye ningún templo de la alta gastronomía.

Y lejos de acomplejarse por ello, lo reivindica. Ha trabajado en restaurantes de barrio, cadenas de restauración, incluso como bartender.

Se licenció en Ingeniería Aeroespacial tras seis años de carrera, un título que hoy suena casi anecdótico frente a su abrumadora popularidad digital.

Fue despedido de su último trabajo en una conocida cadena de comida tras el confinamiento, y aquel revés se convirtió en el impulso definitivo para lanzarse a cocinar ante la cámara.

El fenómeno comenzó en 2020 con unas humildes patatas chips al microondas. Encontró la receta viral en un hashtag y la replicó.

De 18 seguidores pasó a 8.000, y luego a más de un millón de visualizaciones en pocos meses. Pero lo que realmente consolidó su estilo fue la receta de las alitas de pollo fritas.

En ese vídeo, grabado en su coche después de comprar en una cadena de pollo frito, soltó la frase que le ha dado nombre a su primer libro: “No está mal, pero vamos a hacerlo mejor”. Desde entonces, su crecimiento fue meteórico. Solo en TikTok suma más de 9 millones de seguidores.

En un ecosistema saturado de contenidos y cocineros que buscan su hueco, Dosunmu ha demostrado entender mejor que nadie cómo conectar con la audiencia.

No se trata solo de cocinar bien, sino de saber cómo contar una historia, cómo enganchar en los primeros segundos, cómo hacer que la cocina no sea intimidante. En sus vídeos no hay aspavientos ni técnicas complejas.

Hay recetas económicas, caseras, con ingredientes que se encuentran en cualquier supermercado. En muchos casos, incluso, el libro incluye códigos QR que llevan directamente a la videoreceta en redes sociales.

Su libro, ¡Vamos a hacerlo mejor!, reúne precisamente ese espíritu: recetas divididas por categorías como comida rápida, platos del mundo, postres o hamburguesas, pensadas para jóvenes que no saben cocinar o adultos hartos de libros de recetas enrevesadas.

Cada página destila la esencia de su canal: claridad, accesibilidad y sabor. No busca sorprender con espumas ni sferificaciones.

Lo suyo es más bien un retorno al sabor, a la cocina que uno puede hacer en casa cualquier día de la semana. Su éxito radica en esa normalidad.

A pesar de su popularidad, Dosunmu no ha tenido un camino fácil. Durante años, su madre no entendía del todo su trabajo.

Él lo reconoce abiertamente, sin dramatismos, pero con cierta tristeza. Su padre, de hecho, abrió una cuenta en Instagram hace apenas unas semanas, coincidiendo con una colaboración de su hijo con el portero del Real Madrid, Andriy Lunin.

Esas pequeñas validaciones familiares parecen más valiosas que los likes o los millones de reproducciones.

Fan declarado de Gordon Ramsay, a quien admira por convertir la cocina en espectáculo, Dosunmu no se toma vacaciones.

Publica constantemente, graba, edita, escribe. Vive de las redes sociales, pero no para ellas.

A diferencia de otros creadores que persiguen el algoritmo a cualquier precio, él mantiene su estilo y su identidad.

Sabe que su comunidad no le sigue por modas, sino por la autenticidad de su cocina.

La historia de Elias Dosunmu tiene algo de improbable, de cuento moderno. Un joven inmigrante, sin contactos en el mundo de la gastronomía ni formación académica en cocina, que tras ser despedido encuentra en internet el lugar donde puede seguir sirviendo platos.

Lo ha hecho mejor, como él mismo dice. Mucho mejor. Hoy, más de 14 millones de personas están de acuerdo.

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